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Juegos de cartas

Juegos con la baraja española para niños: del burro al cinquillo, por edades

Una baraja española cuesta lo que un café y con ella se juega toda la infancia: el burro a los cuatro, la mona a los cinco, el cinquillo a los siete, la escoba a los nueve. Aquí están las reglas de los diez juegos de siempre, ordenados por la edad a la que se pueden entender.

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Una mano sostiene cuatro cartas de la baraja española en abanico: el siete de copas, la sota de espadas, el caballo de oros y el rey de bastos

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Por qué una baraja española sigue siendo el mejor juego para una familia

Cuesta poco más de lo que vale un café, cabe en un bolsillo, no se rompe y con ella se juega desde los cuatro hasta los cien años. Pero lo que la hace insustituible es otra cosa: los abuelos ya saben jugar. No hay que explicar nada, no hay reglas nuevas que leer; se sientan a la mesa y juegan, y eso pone a tres generaciones haciendo lo mismo, que es difícil de conseguir con cualquier otro juguete.

Además, casi todos estos juegos hacen contar, comparar y sumar sin que el niño lo note. La escoba es una tabla de sumas disfrazada de juego, y el cinquillo enseña la secuencia de los números mejor que una ficha de deberes. Si buscas juegos de cartas modernos, con dibujos y para los más pequeños, están en la guía de juegos de cartas para niños por edades.

Antes de empezar: qué baraja y cómo repartir

  • De 40 cartas (sin ochos ni nueves) para casi todo. Palos: oros, copas, espadas y bastos. La baraja española n.º 1 de Fournier es la de siempre y cuesta lo que un café: con ella se juega a todo lo de esta guía.
  • De plástico si hay niños pequeños. Las de cartón se doblan y se manchan en una semana de meriendas. La baraja 100 % plástico cuesta más pero dura años y se limpia con un paño; y si el destino es la playa o la piscina, existe una versión impermeable que sobrevive al agua y a la arena.
  • La de 50 cartas (con ochos, nueves y comodines) solo hace falta para juegos concretos y para el mus o el tute de los adultos. Para empezar con niños, la de 40.
  • Reparte siempre en el mismo sentido y enseña a los niños a hacerlo: repartir es parte de jugar.
  • Abanico de cartas: a los cuatro o cinco años les cuesta sostenerlas. Un truco clásico es cortar una ranura en una caja de cartón o usar una pinza de tender.
  • Puntuación con papel y lápiz, nunca con dinero ni premios.

De 4 a 6 años: emparejar y recordar

El burro. Se reparten todas las cartas y cada jugador descarta las parejas que tenga. Luego se van robando cartas al vecino hasta que alguien se queda sin ninguna. El que se queda con la última carta suelta es el burro. Solo exige reconocer dos cartas iguales; a los cuatro años ya se juega.

La mona. Igual que el burro pero quitando una carta de la baraja (la «mona»), que es la que nadie quiere. Con la tensión añadida de no saber quién la tiene.

El memory con cartas. Se ponen doce o dieciséis cartas boca abajo (parejas del mismo número) y se levantan de dos en dos buscando pareja. Trabaja memoria visual pura, y a los cinco años los niños ganan a los adultos con una facilidad ofensiva.

La guerrilla o guerra. Se reparte la baraja entera entre dos, cada uno levanta una carta y la más alta se lleva las dos. Cero decisiones y mucho aprendizaje: es la forma más rápida de que un niño interiorice qué número es mayor.

De 6 a 8 años: turnos, secuencias y primeras estrategias

El cinquillo. Se reparten todas las cartas y se empieza por el cinco de oros; cada jugador coloca una carta en su palo, subiendo o bajando desde el cinco. Gana quien se quede sin cartas. Enseña la secuencia numérica y a planificar: guardar una carta clave para bloquear al de al lado es la primera estrategia que entienden.

El mentiroso. Se van descartando cartas boca abajo anunciando lo que son, y se puede mentir. Si alguien duda y acierta, el mentiroso se lleva el montón. Es puro juego social, y a partir de los siete años se convierte en el favorito de las sobremesas.

El ratón o cochino. Cuatro cartas por jugador, se pasa una al de al lado a la vez hasta que alguien reúne cuatro iguales y pone la mano en el centro en silencio; el último en darse cuenta pierde. Rápido, ruidoso y muy divertido.

De 8 a 10 años: sumar, contar bazas y pensar

La escoba (escoba de 15). Se ponen cuatro cartas en la mesa y cada jugador, en su turno, se lleva las cartas que sumen 15 con una de su mano. Si se lleva todas las de la mesa, es «escoba» y suma un punto extra. Es el juego que más cálculo mental entrena de toda la baraja, y con nueve o diez años lo juegan de tú a tú con un adulto.

El tute. El clásico de bazas y triunfos, con cantes de rey y caballo. Es el más complejo de esta lista: conviene esperar a los nueve o diez años y empezar jugando con las cartas vistas para explicar por qué se juega cada una.

El chinchón. Se forman escaleras o tríos y se cierra cuando quedan pocos puntos en la mano. Exige ordenar, decidir qué descartar y calcular puntos: es el paso natural después del cinquillo.

Cómo enseñar un juego de cartas a un niño

  1. Juega la primera partida con las cartas vistas, explicando en voz alta por qué juegas cada una.
  2. Una regla menos. Quita los cantes del tute o las escobas dobles hasta que domine lo básico.
  3. Deja que reparta y cuente. La mitad del aprendizaje está en manipular las cartas.
  4. No avises de sus errores durante la partida; coméntalo al final, si acaso.
  5. Partidas cortas: a tres manos, no a cien puntos.
  6. Que se lo enseñe a otro. Cuando un niño explica el cinquillo a su primo, ya lo sabe de verdad.

Nuestra recomendación

Compra una baraja de 40 cartas (de plástico si los niños son pequeños, impermeable si va a ir a la playa) y empieza por el burro a los cuatro años, el cinquillo a los siete y la escoba a los nueve. Si además quieres juegos de cartas modernos con ilustraciones para los más pequeños, tienes la guía de los mejores juegos de cartas para niños y, para llevar de viaje, la de juegos de cartas para viajar con niños.

Nuestra selección

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1

La caja de la baraja española Fournier n.º 1 de 40 cartas, precintada y de pie sobre fondo gris

Baraja española n.º 1 (40 cartas)

FournierEdad: 4+Jugadores: 2-6

La baraja española clásica de 40 cartas, la de toda la vida: la que hace falta para el burro, la mona, el cinquillo o la escoba. Cartón con impresión limpia y dorso tradicional, al precio de un café. Es el punto de partida y con la que aprenden casi todos los niños.

  • La más barata para empezar
  • Sirve para todos los juegos clásicos de 40 cartas
  • Tamaño estándar, fácil de encontrar y reponer
  • De cartón: con manos pequeñas se dobla y se mancha
  • No se puede lavar
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2

La caja precintada de la baraja española Fournier 100 % plástico de 40 cartas, con el escudo de Heraclio Fournier

Baraja española 100 % plástico (40 cartas)

FournierEdad: 4+Jugadores: 2-6

La misma baraja de 40 cartas pero fabricada íntegramente en plástico: no se dobla, no se rompe por las esquinas y se limpia con un paño cuando acaba con restos de merienda. Cuesta más que la de cartón y dura años en manos de niños, así que a la larga sale más barata.

  • Indestructible comparada con la de cartón
  • Se limpia con un paño
  • Se baraja mejor y no se pega
  • Bastante más cara que la de cartón
  • Resbala un poco al principio
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3

La baraja española Fournier Waterproof en su estuche rígido transparente, con la etiqueta azul de burbujas

Baraja española impermeable (playa y piscina)

FournierEdad: 4+Jugadores: 2-6

Una baraja española de plástico resistente al agua, pensada para la playa, la piscina o el camping: si cae al agua o a la arena, se enjuaga y se sigue jugando. Es la que nos llevamos de vacaciones, donde una baraja de cartón no sobrevive a la primera tarde.

  • Resiste el agua y la arena
  • Perfecta para vacaciones y viajes
  • Se enjuaga y se seca sin estropearse
  • Más cara que una baraja normal
  • Las cartas pesan algo más
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4

La caja de la baraja española Fournier n.º 1 de 50 cartas, precintada, sobre una superficie naranja

Baraja española n.º 2100 (50 cartas)

FournierEdad: 8+Jugadores: 2-6

La baraja completa de 50 cartas (con los ochos, los nueves y los comodines) que piden algunos juegos concretos y los juegos de adultos. Para los juegos clásicos con niños basta la de 40, pero si en casa se juega al mus o al tute a varios, esta es la que cubre todo.

  • Cubre también los juegos que piden ochos y nueves
  • Calidad Fournier de toda la vida
  • Para jugar con niños sobran cartas: mejor empezar por la de 40
  • El fabricante la etiqueta para mayores de 14 años
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Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede un niño jugar con la baraja española?

Desde los cuatro años a juegos de emparejar como el burro o la mona, que solo exigen reconocer que dos cartas son iguales. Los juegos con números (cinquillo, escoba) piden sumar y esperan a los siete u ocho. La baraja crece con el niño como pocos juguetes.

¿Baraja española de 40 o de 48 cartas?

De 40 para casi todo: es la que usan el cinquillo, la escoba y el tute. Los ochos y nueves de la baraja de 48 solo hacen falta para algunos juegos concretos. Para empezar con niños, 40 cartas y, si puede ser, de plástico o plastificadas: duran años.

¿Qué aporta la baraja frente a un juego de mesa comprado?

Precio, portabilidad y, sobre todo, cálculo mental: la escoba o el cinquillo hacen sumar y restar sin que parezca un ejercicio. Además son juegos que conocen los abuelos, así que se juegan entre generaciones sin explicar nada.

¿Se puede jugar a la escoba o al tute apostando?

Con niños, no. Estos juegos se han jugado tradicionalmente con apuestas simbólicas, pero introducir dinero o premios en un juego infantil cambia lo que el niño aprende. Si queréis puntuar, con papel y lápiz sobra.

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