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Juegos de mesa para niños de 3 a 5 años: los primeros y por dónde empezar

El primer juego de mesa de un niño decide si quiere volver a jugar o no. A los tres años no hace falta tablero, ni ganar, ni contar: hace falta un juego que se entienda en una frase y que termine antes de que se canse. Estos son los que mejor nos han funcionado.

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El tablero de Los Tres Cerditos a media partida, con el lobo y dos casas colocadas, junto al librito abierto por el reto Junior 8

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Lo que cambia entre los 3 y los 5 años

Tres años de diferencia son un mundo. A los tres, un niño puede seguir una regla («saca una carta y haz lo que dice») pero no dos encadenadas, no entiende la idea de ganar y espera su turno con dificultad. A los cinco ya compite, cuenta hasta diez, recuerda dónde estaba una carta y aguanta una partida de quince minutos. Un buen primer juego de mesa se ajusta a la edad real del niño, no a la que pone en la caja, y por eso conviene elegirlo con más cuidado que ningún otro: si la primera experiencia es frustrante, tardará meses en querer repetir.

Si te interesa qué desarrolla cada tipo de juego en esta etapa, lo explicamos en la importancia del juego en el desarrollo infantil.

Qué debe tener un primer juego de mesa

  • Una sola regla. Si para explicarlo necesitas la palabra «pero», todavía no es su juego.
  • Sin lectura ni números. Todo lo que haya que entender tiene que estar dibujado, y los dibujos tienen que ser reconocibles: animales, objetos, colores.
  • Piezas grandes y pocas. Manos pequeñas, motricidad en construcción y tendencia a llevarse las cosas a la boca hasta bien pasados los tres años. Cuantas menos piezas, menos se pierden.
  • Partidas de cinco minutos. A esta edad la atención dura lo que dura. Mejor tres partidas cortas que una larga.
  • Que el azar o la rapidez igualen. Un adulto no puede «jugar mal» a un juego de memoria sin que se note. En un juego de azar o de reacción, el niño puede ganar de verdad.
  • Sin eliminación. Quedarse fuera de la partida mirando cómo juegan los demás es, para un niño de tres años, la peor experiencia posible.

De 3 a 4 años: juegos sin ganador

A los tres años el juego de mesa es una excusa para hacer algo juntos con un principio y un final. Little Action, de Djeco, es nuestro primer juego de cabecera: cartas grandes con un animal haciendo algo (saltar, esconderse, lanzar una pelota), se saca una y se imita. No hay ganador, no hay turnos estrictos, y aun así el niño aprende la mecánica básica de todo juego de mesa: hay un montón de cartas, se coge de una en una, se hace lo que toca y se pasa al siguiente. Se puede jugar con dos años y medio, y sigue gustando a los cuatro cuando ya se inventan acciones nuevas.

De 4 a 5 años: primeras reglas y primera competición

Con cuatro años ya se puede introducir un objetivo y un ganador, siempre que la partida sea corta y perder no duela. Dobble Kids es el paso natural: cartas redondas con animales y entre dos cartas cualesquiera siempre hay uno en común. Quien lo encuentra se lleva la carta. El azar y la velocidad igualan a niños y adultos, las partidas duran cinco minutos y la lata trae cinco formas distintas de jugar, así que crece con el niño hasta los ocho o nueve años. A esta edad, que sea el Kids: el Dobble clásico y las versiones temáticas llevan más dibujos por carta y son para más mayores.

Si prefieres un juego con tablero y piezas desde el principio, Mi primer frutal de HABA es el clásico de la categoría: un dado de colores, dieciséis frutas de madera y un cuervo que avanza; o se recoge toda la fruta a tiempo o gana el cuervo. Al ser cooperativo, no hay nadie que pierda solo, que a los tres años lo es todo. Este no lo tenemos en casa: lo tienen unos amigos y lo hemos jugado con ellos, y funcionó tan bien como primer juego de mesa que lo recomendamos igual. Y para los ratos en que no hay nadie con quien jugar, Los Tres Cerditos de SmartGames es un juego de lógica de un solo jugador: 48 retos en los que hay que colocar las casas para dejar a los cerditos a salvo del lobo, de muy fáciles a bastante difíciles. No enseña turnos, pero engancha durante meses y el niño avanza solo.

El tablero de Los Tres Cerditos a media partida, con el lobo y dos casas ya colocadas, el librito de retos abierto por el Junior 8 y una mano acercando la pieza con la casa roja

Así se juega: el librito plantea el reto —dónde están el lobo y los cerditos— y hay que encajar las cuatro piezas con las casas en el tablero hasta que cuadre. La de la mano es la última que queda por colocar.

Cómo jugar con un niño de 3 a 5 años sin que acabe mal

  • Explica jugando, no antes. Saca una carta y haz lo que toca; a la segunda carta ya ha entendido la regla. Las explicaciones previas de más de dos frases no se escuchan.
  • Acorta las reglas si hace falta. Si el juego dice «cinco cartas para ganar», que sean tres. Nadie vigila.
  • Termina cuando pida más. Es la mejor garantía de que mañana quiera repetir.
  • Que recoja él. Guardar las cartas en la caja forma parte del juego y evita que aparezcan debajo del sofá.
  • Las rabietas por perder son normales. No son una razón para dejar de jugar sino para elegir, durante una temporada, juegos sin ganador o cooperativos, y volver a la competición más adelante.

Nuestra recomendación

Para un niño de tres años, Little Action; con cuatro cumplidos, Dobble Kids, que además va a durar años. Si prefieres empezar por algo con tablero y piezas de madera, Mi primer frutal. Cuando ya pida «un juego con tablero», el siguiente paso está en la guía de juegos de mesa para jugar en familia, y al cumplir los seis, en la de juegos de mesa para niños de 6 a 8 años.

Nuestra selección

Los productos de los que hablamos en esta guía, con enlace a su ficha en Amazon.

1

La caja de Little Action, de Djeco, con el tigre de plástico, el mono, el cocodrilo y el koala

Little Action

DjecoEdad: 2-5 añosJugadores: 2+

Un primer juego de cartas para los más pequeños: se saca una carta y hay que realizar la acción que aparece. Sin lectura ni conteo, solo cuerpo y risas, ideal como primer juego de mesa en familia.

  • Perfecto como primer juego, desde los dos años y medio
  • Fomenta la expresión corporal y el vocabulario
  • Cartas grandes y gruesas
  • Se agota pronto si los niños son mayores de cinco años
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2

La caja amarilla de Mi primer frutal, de HABA, con el cuervo, el dado de colores y los árboles con fruta

Mi primer frutal

HABAEdad: 2+Jugadores: 1-4

La versión para los más pequeños del clásico de HABA: hay que recoger las dieciséis frutas de madera antes de que el cuervo Teo complete su camino. Se tira un dado de colores, se coge la fruta que toca y se gana o se pierde en equipo. Este no es nuestro, lo tienen unos amigos: hemos jugado en su casa y a los peques les encantó la novedad, y como primer juego de mesa nos pareció un comienzo estupendo.

  • Cooperativo: nadie pierde solo
  • Piezas de madera grandes y bonitas, seguras a los dos años
  • Reglas de una frase
  • Un clásico que llevan décadas jugando varias generaciones
  • Todo es azar: el dado decide
  • Con cinco años ya se les queda corto
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3

La caja de Los Tres Cerditos Deluxe, de SmartGames, con el tablero azul, las casas de colores y los cerditos de plástico

Los Tres Cerditos, juego de lógica

SmartGamesEdad: 3-6 añosJugadores: 1

Un juego de lógica para un solo jugador basado en el cuento: cada reto pide colocar las casas de forma que los cerditos queden a cubierto (o a la intemperie, según toque) antes de que llegue el lobo. Trae 48 desafíos de dificultad creciente con sus soluciones, así que no se acaba en una tarde y el niño avanza a su ritmo sin necesitar a nadie.

  • 48 retos que van de muy fácil a difícil de verdad
  • Se juega solo: entretiene sin depender de un adulto
  • Piezas de plástico grandes y resistentes
  • Incluye el cuento con imágenes
  • Es de un solo jugador: no enseña turnos ni a jugar en grupo
  • Los últimos desafíos se le atragantan a un niño de tres años
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4

La lata verde y roja de Dobble Kids, de Asmodee, sobre una mesa de madera

Dobble Kids

AsmodeeEdad: 4+Jugadores: 2-5

La versión infantil del clásico de observación: cartas redondas con animales, y siempre hay uno en común entre dos cartas cualesquiera. Quien lo encuentra primero, gana. Varios minijuegos con las mismas cartas y partidas de cinco minutos.

  • Un clásico que gusta a todas las edades
  • Cinco minijuegos en la misma caja
  • Caja metálica pequeña y resistente
  • Los adultos deben frenarse un poco al principio para no ganar siempre
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Preguntas frecuentes

¿A qué edad puede un niño jugar a su primer juego de mesa?

Entre los dos años y medio y los tres, con juegos pensados para esa edad: sin lectura, sin contar y con partidas de menos de diez minutos. Antes de eso el juego libre y los juguetes de manipulación aportan más que cualquier juego con reglas.

¿Debo dejarle ganar?

Mejor elegir juegos en los que no haga falta. Los juegos de azar y rapidez igualan a niños y adultos, y los cooperativos eliminan el problema. «Dejarse ganar» se nota, y cuando lo notan pierde la gracia para todos.

¿Cuánto debería durar una partida a los tres años?

Cinco minutos, diez como mucho. Es preferible que pida otra partida a que abandone a mitad. Si el juego se alarga, se acorta la regla: menos cartas, menos rondas, se termina cuando alguien consigue tres en vez de cinco.

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